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Multiverso

El cielo bajo el cielo construido con anterioridad era un instante, bajo él estábamos todos: enjambres de seres peleándose  por existir… a duras penas algunos insistían.

Hubo una ventana entre tanto ruido que no permitía posarme, entre medio de piernas, zapatos, luces y tetas aparecían a la distancia como congelados en una humanidad perfecta, él la miraba y le explicaba con todo el amor del mundo, el mundo era mudo para el resto que dormía, ella lo miraba entregándole el alma como si nadie ni nada los viese jamás, cómplices me incluían y despertaban de mi letargo. ¿Como un ser podía relacionarse con esa belleza, insistir en ello y yo no involucrarme en la revisión de todo el amor del mundo?

Eso era la vida… me levante y camine entre la gente hasta llegar a ellos, abrí mi mano y les obsequié ese trompito que con tanto impensado amor guardaba para ellos desde siempre y sin saberlo, me miraron con sorpresa y les expliqué que era un regalo, preguntaron porque y les dije que era para ellos y que  era especial, no preguntaron más pues las preguntas desaparecieron del universo sellando una vez y por siempre esa misión siempre inconclusa de regalarle al mundo un trompito que girará infinitamente expresando a cada instante la actualidad de la comunicación.

Al volver me esperaba la tentación siempre vistosa de esa mujer imposible, vestía aparentes respuestas y la complicidad de mis pares me hacía pensar que las eran, las respuestas son solo propias. Por primera vez  y sin pensarlo salí en búsqueda de la tentación, la calle estaba atiborrada de mundo otra vez, colores, luces, papeles e insistencia se apoderaban de mis sentidos, yo solo los seguía como un cachorro que engulle sus límites.

Al volver mi querida alma me preguntaba ¿por qué?, todo esto parecía esconder una inercia que hacia converger las circunstancias, estábamos embriagados de circunstancias, yo solo quería caminar y frente a las sabias pero imposibles advertencias de mi amiga solo podía comprender y no volver, nunca más volver.

La tentación necesitaba ayuda, ocupe mis recursos circunscritos en ella, intente saciar su voz, mi mirada estaba convencida de cada rincón, sin embargo todo era una gran maraña, las relaciones y sus exigencias, la responsabilidad, la posibilidad de una isla y la libertad inmaculada de ser uno mismo se entretejían en un camino que sin embargo siempre fue ese amanecer. Decidimos caminar hacia la avenida, a nuestro alrededor criaturas incompletas antes de ser, mi amiga lloraba frente a su exigencia y de repente estábamos en medio de su alma, un edificio antiguo eternamente presente nos muestra su cuerpo y la inevitabilidad de la situación, ella llora y nos hacemos parte, construimos la realidad, la fabricamos en ese extensivo comprender, sus dudas y recriminaciones, la forma de vernos y determinar los limites eran un camino sin retorno que exigía ser uno mismo, cada uno lo fue.

En la esquina ella me contaba de que se trataba, sorprendida por tanta sincronía me pregunta si lo conocemos, nos acercamos a esa pareja, un tipo con una inusual mirada de cuento, con un traje venido de lo más profundo de su alma, ella les pregunta si nos conocemos, yo coincido en nunca haberlo visto, mi amiga no puede creerlo, la búsqueda se hace frenética, era alguien de algún lugar, de algún espectáculo que exigía la atención nunca antes concedida, parecemos perdidos, lo estamos, en el fondo la avenida, el amanecer hinchando la ciudad, mi amiga sufriendo por estar allí en medio, presa de las exigencias tentadoras de una identidad oblicua, escapa y no puedo más que quererla, cuidarla y sin embargo dejarla ser y junto a ello ser en ese quiebre del universo. Una flecha que indica la luz y las configuraciones tempranas nos recuerda que estamos allí… construyendo, hay peligro, lo sabemos sin embargo la avenida parece el lugar apropiado para caminar, llegar a la amplitud intima de un lugar común, un lugar donde somos juntos y que sin embargo nos insta a dibujar mucho más que unos límites, dibujar unas puertas y una gran caricia llamada otro, ese otro que tanto tememos por miedo a nosotros mismos.

El campo de la mujer y sus gravitaciones siempre en tensión me exponen y me conminan a seguir, la tarea la más importante de todas, seguir, ir tras aquello que me pertenece, ponerle voz a ese mundo mudo para el corazón desarraigado, iremos tras la luz… la familia abre y recibe, da y solo da y no queda más que buscar esa montaña mágica, en ella estamos, de ella brota el amor que ingenuamente otorgamos al deber, un amor que es origen y siempre pero siempre posibilidad absoluta de construir. Logramos escapar de la tensión ominosa e incesante y con ternura podemos ver que no es nuestro camino, que nuestro camino está en el cerro, en quiénes somos y en el tarot oportuno de nuestras decisiones obtenidas con el corazón, llegamos así al lugar de nuestros sueños, el lugar del amor maternal, allí donde ella nos enseño a amar a los demás, amor infinito en un baño en las piletas del cerro Santa lucia, amor infinito en el jugar natural. Algún día allí abajo nos bañábamos junto a mi hermano menor, estábamos rodeados de niños, éramos muy felices y con amor puedo ver que lo seguimos siendo pues esa fuente aún a ratos olvidada es el manantial de nuestro amor, amor repleto del otro, de otro luego olvidado por el deber ser que tragamos dormidos sin soñar. Mi hermano me cuenta que es también el lugar de sus sueños, caminamos juntos hacia el sueño y en el umbral de la  ciudad, en una ventana preciosa hacia el mundo prometemos volver a dibujar, devorar el universo y sus realidades, todo resumido en la entrega maravillosa de ese trompito que no es más que un mostrarles a los otros el amor, ese amor que es los ojos y las manos amables del universo… amamos cada rincón y aún cuando la tentación nos desafía estamos seguros y ella no puede más que rendirse ante la presencia, no vivimos más de evidencias, solo de presencia que no terminaremos jamás de disfrutar.

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Acerca de sebastiandiazrovano

"Creo fervientemente en la revolución, no como parricidio moderno, sino más bien como excedente de sentido".

Una respuesta a “Multiverso

  1. Valeria ⋅

    Amar con toda el alma, transparente, puro, entregado y con confianza. Sin esperar….Tan fácil de decir….los miedos son las grandes murallas que distancian, esconden, dañan y nos enceguecen a entregar como niños. Una linda tarea a aplicar luego de la enseñanza mutua que entregó una ciudad, lejana en un comienzo y con tanto significado hoy.

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