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Infante, Fragmento…

Se trataba de un profundo amante de la música, una melomanía informe desafiaba los limites y la utilidad del concepto para este sujeto inacabado, ¿qué es la música?, ¿para qué imponer su orden?…

Todo aquello era solo un limite protocolar y domestico ante la urgencia orgánica de su  satisfacción, había algo que se llamaba música pero que parecía anterior a todo requisito, a toda carencia y a toda causa pues en su presente pleno indefectiblemente se encontraba un “grado 0”, un recomenzar que hacia olvidar la medida de su mundo.

“Música”, a veces había que volver a la palabra solo para anclarse en un ahora que recordase el sentido de escuchar aquella duración, de acompañar, de continuar junto al tiempo, y este no tenía otro motivo fundante que el de sostener la, o bien el tiempo era la música misma, sería el andar, andar con una falla cadenciosa que anunciara un umbral de intensidad, un repique, una duración, un estar en la materia y un olvidar en el cuerpo y vise versa solo para hilvanar la masa y la otra vez duración que vive y cuesta,… el ritmo, la resistencia de los organos al reclamo del alma, un sucumbir y un obrar de los tejidos, un palpitar antiguo y evidente y un palpar razante y desarmable… la música otra vez.

En este universo de introspección Gabriel encontraría el sentido más rotundo, la confirmación epifanica de un ahora y de un por siempre que  cobraba la forma de una estrategia imperturbable: una melodía entrañablemente familiar se repetía al infinito anunciando la formula más fiel al sentido de lo musical, “Alicia va en el coche, carolin, Alicia va en el choche carolin, a ver a su mama, carolin cacao leo lao…”

En un momento aquella melodía, la simplicidad hipnótica de su narrativa, y todo ese cumulo de estúpida inocencia se transformaban en el centro imperturbable de lo musical, la misión falsamente extenuante de la creación se reduciría a unas combinaciones folclóricas y ridículas, versiones inverosímiles de “Alicia va en el choche” se transformaban en la única alternativa militante del arte musical contemporáneo, en el núcleo duro de la inteligencia humana, ya no más una composición como acrobacia consatatativa de una materia sino que un abuso incontenible de la gramática de la música, de sus posibilidades filiales y semánticas, un solo irónico ejercicio de estilo condensaba todo lo necesario: “Alicia va en el coche…”

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Acerca de sebastiandiazrovano

"Creo fervientemente en la revolución, no como parricidio moderno, sino más bien como excedente de sentido".

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