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Antidiscriminación para todos!

Cuando se propone algo así como una “ley antidiscriminación” lo que se propone es la idea de una nivelación en donde todos seamos iguales ante la vida social. La vida social podríamos resumirla en dos caras, la del hecho y la del derecho: por una parte tenemos la realidad cotidiana que muestra como algún grupo o minoría está siendo pasada a llevar y se encuentra desprotegida, por lo tanto fuera de la igualdad deseada, y por otro tenemos las herramientas jurídicas prescriptivas y reguladoras dentro del “contrato social”, aquellas en este caso que intentan nivelar la brecha proponiendo castigos a quienes promuevan la “inequidad” cuando de hecho discriminan a aquellas minorías.

Algunas voces reclaman que una ley que proteja a minorías es una discriminación para el resto de la sociedad sin advertir una falacia profunda en que incurren,  a saber que la propuesta ley intenta proteger a toda la sociedad de derecho, y a los que más lo necesitan hoy día de hecho, es decir el que los beneficiados de hoy sean aquellas minorías es una consecuencia de la equidad que en ningún caso excluye al resto de la sociedad.

Para simplificar el asunto diré que lo que se busca es hacer iguales a aquellos que hoy no lo son. Esta igualdad ante la sociedad es más bien una equidad en donde mis diferencias son equivalentes a las tuyas, las cuales sin embargo históricamente han aparecido como obstáculos o bien como conducta “antisocial” para aquellos sectores más conservadores.

El caso es que cometer un crimen bajo la base de una conducta discriminatoria debería ser una agravante según los que promovemos la ley antidiscriminación: ¿por qué?  Dirán muchos si matar a un hombre, una mujer, un homosexual es igual de grave, bien; es un agravante porque el hacerlo bajo el “argumento” discriminatorio reafirma el crimen, lo perpetua pues de algún modo aparece justificado: o bien por una actitud que  normaliza la violencia contra un grupo o bien por una ideología que puede llegar al extremo de promover la eliminación de quienes formen parte de alguna minoría o grupo especifico. De esto se desprende que un crimen discriminatorio no es necesariamente un crimen contra un homosexual, un negro, etc., sino que es aquel crimen que se da por motivos de discriminación, pueden parecer sinónimos pero no lo son: golpear a un joven hasta casi matarlo y marcarlo con esvásticas es un crimen discriminatorio que se termina de configurar de este modo cuando la víctima es homosexual y ya ha sido amenazado por su condición, por tanto no es solo que la victima sea homosexual, por otra parte habrán crímenes en donde el victimario asesina a su víctima fruto de una compleja historia de sucesos desventurados y el hecho que la victima sea o no de una minoría no tendrá la relevancia del caso anterior, en este caso el asesinato suele aparecer como un error, y normalmente existe arrepentimiento, hacerlo tras el argumento ideológico incluye un “permiso” para realizar el crimen, es decir es un doble crimen, contra la víctima y contra eventuales víctimas inscritas en el “programa ideológico” de una discriminación negativa.

Las motivaciones de los distintos crímenes son diversas y seria facilista pensar que matar a una mujer es un crimen contra el género (como propone la idea de femicidio), además esta idea de clasificar al crimen según un aspecto tan literal acarrea efectos secundarios como el “patologizar” el crimen en donde  finalmente los victimarios se sienten enfermos (tienen femiciditis) y de algún modo justifican su actuar.

Pues no, la idea es castigar la idea de que es malo pensar que unos deberían tener menos derechos, o bien trabajar en cierto tipo de cosas, tener ciertos privilegios o simplemente desaparecer. Esas ideas existen, a veces tras un crimen grave a veces no, a veces conscientes a veces no.

Finalmente las víctimas de la discriminación somos potencialmente todos, que hoy sea determinada minoría es un hecho, pero el derecho a la no discriminación es una prerrogativa de todos, un derecho de la sociedad en su conjunto.

 

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Acerca de sebastiandiazrovano

"Creo fervientemente en la revolución, no como parricidio moderno, sino más bien como excedente de sentido".

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