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Rol de la prensa y su moraleja…

Cuando surge la prensa oficial Kierkegaard puso el grito en el cielo y desacredito dicho medio de manera tajante, según él adolecía de una falencia originaria muy difícil de saldar desde el punto de vista epistemológico, pero tal vez muy fácil de resolver en un escenario como el que perfilaba el capitalismo como lo conocemos. El sinsentido que le atribuía a esta desdichada nueva disciplina era el de la ausencia de un autor: ¿quien dice esto? Dicha demanda inicial se saldaría rápidamente gracias a la contribución, a mi modo de ver, simplista del positivismo lógico: la evolución filosófica de un cartesianismo sumado a las condiciones estructurales del sistema capitalista permitiría que la “verdad” fuera su medida irreductible, de esta manera los “hechos” de la vida social quedarían registrados y se protegerían de las habladurías del populacho por la vía de la fundación de una nueva disciplina, con sus códigos y deberes.

Sin ser un conocedor de los inicios del periodismo me basta esta evidencia histórica para observar el conflicto intrínseco y el cómo este  medio se las arregla para no solo triunfar como versión de lo verdadero sino que además garantizar el interés de la población en los hechos acaecidos.

En esta línea existe toda una historia de la creación de noticias que surge de la primera novedad en un contexto proliferantemente masivo, novedad simple y absoluta, que constituye el eje de lo social dentro de los márgenes de una complicidad posible:

“La sociedad se constituye a partir del nivel común más bajo de sus miembros: lo que es común a todos solo puede ser posesión del que menos posee”. (George Simmel)

Esta idea del mínimo común denominador surge como observación en pleno auge del positivismo, en este caso particular en los albores de la sociología. Lo interesante es que esta idea sintetiza las condiciones antes mencionadas sobre lo que constituye la noticia como fenómeno social. Aquello que es el patrimonio más básico de los hombres sociales es lo que hace posible establecer, para ponerlo en términos wittgenstianos: una experiencia común, y es dicha experiencia la que posibilita una complicidad grupal capaz de generar la identidad de masas que se manifiesta como demandante de sucesos periodísticos. Esta identidad con el tiempo se diversificará según ciertos patrones “estereotípicos” que tienen como correlato un “grupo objetivo”: cierto público al cual se dirige la noticia, así existen diarios populares, serios, conservadores, etc. Todas opciones que constituyen un excedente de verdad individual en pos de un interés, de un acuerdo contractual de recibir cierta información “necesaria” que define al grupo (lo genera) y a su vez lo satisface en la mecánica del intercambio.

Recuerdo cuando era niño como me intrigaba la utilidad de las noticias, una vez le pegunté a mi padre: ¿para qué sirven las noticias? A lo cual él respondía: para avisar por si se corta la luz, o para decir que no se vaya por esa calle, etc., respuestas certeras dirigidas hacia lo utilitario, una respuesta que intentaba reponer el valor de lo “objetivo”…ciertamente para mí no era suficiente, si esa era su meta, ¿porque duraban tanto?! ¿Porque tenían música incidental?! En fin, era fácil ver su naturaleza expresiva, y un relato que escondía algún tipo de disimulada moraleja.

Por otro lado, el hecho de que los sucesos sean precisamente “periódicos”, de alguna manera obliga a una regularidad del contenido: cada día debe colmarse un receptáculo esperado de noticias y más allá de responder a un hecho estadístico, estos hechos terminan por establecer un relato que deviene estructura, y como ya se ha dicho antes:

“La estructura es el residuo de una duración” (Roland Barthes)

Y si bien es cierto que la frase es elocuente también, este uso de “intelectualismos” en mi relato termina haciendo de el un ejercicio estético descriptivo, un isomorfismo del contenido que pretendo ejemplificar. En fin volviendo al tema, se puede decir que, la estructura resultante, la condición general del medio periodístico, así como toda institución humana, requiere de la recurrencia ,y es fácil ver como ésta opera una inversión de las génesis: ¿qué es primero el huevo o la gallina? ¿El hecho o el interés? …Ciertamente que la pegunta es solo un efecto de verdad, es la demanda de saber banalizada en su trampa formulativa, en el caso intelectual: por la vía de una híper-formalización de las ideas, acrobacia retorica que esconde el control de lo dicho en función de alguna moraleja arrogante pero sincera, en el caso del periodismo, una operación al parecer opuesta pero con resultados similares: una validación de los hechos por medio de una supresión pretensiosa del observador, (yo lo digo, estuve allí pero no importa quién soy, tu no estuviste: debes saber, yo te contaré) supresión nunca realizada, perversa, que propone la necesidad de consumir información frente a lo que está pasando y que supuestamente no te puedes perder… Sin duda  la moraleja existe!!!.

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Acerca de sebastiandiazrovano

"Creo fervientemente en la revolución, no como parricidio moderno, sino más bien como excedente de sentido".

2 Respuestas a “Rol de la prensa y su moraleja…

  1. Tocas dos puntos importantes: acontecimiento y expresión. El primero es el cuestionado en tanto realidad, la versión de los hechos incluye al relativización de la idea misma de un hecho, por ahí la transmision oral es subjetiva tb pero homogenea en tanto poder, es decir no depende de un sub-texto discurso ejemonico o meta-relato, y eso le otorga humanidad, experiencia más allá del código “administrado”. El segundo tiene que ver con lo mismo, tus criticas “técnicas” apuntan a una limpieza para hacer del mensaje algo mas amable pero las mismas técnicas pueden usarse de manera “efectiva” y producir efectos de sentido específicos: por un lado como manipulación de mensajes, por otro como condición estética lo cual claramente no excluye lo anterior.

  2. Toré ⋅

    Frente a esto, me alegro no ver noticias y enterarme solo de los hitos que hicieron la noticia a través de la voz , es eso lo que entrega la tradición oral, hitos. ya no importa quien lo dijo o su genero, o su status, solo importa que paso “algo”, si bien es cierto que la información es casi “vacua”, rápidamente estas informado pero no “deprimido” (por no decir lleno de noticia basura), ahora si de verdad interesa el hecho, hay bastos medios de comunicación para saber los datos erráticos certeros..
    ¿hay algo mas fome que ver las noticias?, sin desmerecer su labor los periodistas deberían tomar clases de voz, o de oratoria para que por ultimo conocieran que existen tres tipos de pausas respiración, lógicas, y expresión, con sus sub puntos (entonación cadencia, semi cadencia, anti cadencia, etc.), para que la monotonía del lenguaje desaparezca un poco.

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