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No te pasa hasta que te pasa…

Hace un par de meses cuando me disponía a revisar mi correo de “Gmail” me encontré con problemas técnicos, aparecía un mensaje que en resumidas cuentas decía que por mi seguridad habían cerrado mi correo, seguí las instrucciones que el sitio te brinda para resolver el problema pero no logre revertir esta situación, al corto andar me percaté de que todos mis blogs y cuentas de “youtube” también estaban desactivadas (todos productos google inc). Al escribirle a nuestro endiosado  “google” recibí el desagradable mensaje que sostenía que google inc puede cerrar mis cuentas cuando quiera y sin dar explicación alguna, para mi sorpresa esto está en los términos de uso del mega gigante de la web y si es posible que nosotros disfrutemos las grandes bondades que nos ofrecen es asumiendo el costo de estas políticas de uso muchas veces convenientes pero no por ello menos severas y rotundas.

Está bien, todos sabemos que la gran cantidad de servicios que nos brindan en apariencia de manera gratuita son mayores a lo que demandan los proveedores, sigue siendo una alternativa atractiva el ser parte de este gran movimiento de la red. Por otro lado sabemos que es un negocio y que como tal tiene mecanismos que aseguran su rentabilidad. Sin embargo para mí el tema es otro: hay un detalle en esta lógica de lo posible (posibilidad de que te corten de raíz), en  esta idea del mínimo que  se pide versus el máximo que nos brindan donde se quiebra toda idea de humanidad y civilidad, este fenómeno es el cruce perfecto entre la extrema-bondad del capitalismo y la posibilidad resultante del uso de leyes convenientemente cuartanes. Me explico: la parte bonita del asunto es la facilidad de acceder a una serie de beneficios tecnológicos por la vía de una sumatoria disponible, erigida en la oferta y la demanda del mercado, admirable reunión del potencial humano, creativo y profesional cuya producción es “vendible” al resto del planeta el cual resulta el gran acierto del fenómeno masivo de la red. La facilidad en la difusión, multiplicación y reproducción de mecanismos de todo tipo hace de este mercado un negocio redondo, sobre todo teniendo en cuenta que google así como otros gigantes de la red son propietarios de todo lo que nosotros depositemos allí. Cuentan con una base de datos enorme capas de rastrear y crear todo tipo de mercados y necesidades, lo cual les brinda una ventaja magnifica frente a métodos tradicionales. La parte fea de este asunto es que bajo la excusa de lo gratuito se hace al usuario literalmente donar su alma al demonio, aduciendo a lo legal cuyo contrato se celebra bajo la lógica de la comodidad y del bajo riesgo estadístico de que caigas en desgracia con tu proveedor lo cual promueve una adhesión astronómica de usuarios/clientes (quien lee realmente estas cosas…).

El tema es que esta adhesión incuestionable se ha extendido por toda la vida civil y social, y es fácil ver como los políticos y el mundo empresarial capta adeptos ingenuos que en el beneficio inmediato sienten que están ganando todo tipo de beneficios.

Lo que hoy reclamo es la defensa del principio que funda la legalidad, del principio de protección civil que está detrás de la idea de regular un contrato para que no se hagan abusos. Hoy la lógica expansiva del capital absorbe la propia ética-juridica invirtiendo su funcionamiento natural, la ley está al servicio de la potencia del mercado, de la posibilidad de usufructuar lo más posible haciendo creer a los ciudadanos que es lo correcto por una suplantación de lo natural por lo normal: la norma deviene deber.

Este axioma del deber, mandato paterno o vigilancia instituida tiene su expresión fundamental en la lógica del mercado, a saber: la deuda, la cual se basa en el principio del esfuerzo perpetuo. Que quiero decir con esto, bueno que la institución de la deuda es la modalidad 2.0 del surplus que tradicionalmente mantiene la maquina capitalista, si bien en rigor esto no tiene nada de novedoso, cuando hablo de la deuda le doy un valor adicional que se inscribe en la mecánica del comportamiento de masas estimulado por una moral del sacrificio. Distintos sectores de la política hacen uso de la idea de sacrificio para validar el costo que sufren las clases desfavorecidas, surge el imperativo de la necesidad, de que la vida es dura y por tanto debemos conformarnos con lo que tenemos, que “gracias” a los políticos siempre está en vías de mejorar (léase la ironía)… pero no, decir en vías de mejorar quiere decir, la maquina está trabajando, absorbiendo tu vida pero debes entender que la vida no es fácil, según esto unos echaran mano del ascetismo y la moral religiosa, otros de la historia de lucha y pauperismo que dieron otros con vigor necesario, lo que estos manipuladores oportunistas del sistema no dicen es que aquel costo, aquella lucha que unos dieron la dieron precisamente para que el mundo fuese mejor y no para dar sustento a la exigencia de sacrificio de unos frente a otros y de paso dar combustible a una maquina que consume vidas, vende ilusión y genera más y más consumo.

En fin, la cosa es clara, estamos adormilados, nos hacen creer que somos dueños de nuestras vidas y hasta de algo mas pero lo único cierto es que esta dinámica funciona hasta que comprendes que no debe ser así, hasta que comprendes que el argumento de: “si ayudan a la teletón no me importa si ganan también los empresarios a costa de esto” o “si me hace la vida tan cómoda no me interesa como se fabricó, ni cuántos niños trabajaron en eso, etc.”La idea es que no podemos seguir viviendo pidiendo el mínimo y al mismo tiempo comprado ideologías tranquilizadoras, llámense “bonos de carbono”, “ecología de turno”, “ahorro energético”, “sustentabilidad”…sustentabilidad las pelotas,  todo esto puede resultar muy cool pero lo único sustentable seria tomar nuestras propias decisiones, y lo cierto es que no reaccionamos de manera radical, no salimos a la calle, no tomamos en serio una necesidad de cambio hasta que te sufres un solo efecto de ello, alguno certero que logre despertarnos de la mitología complaciente del pseudo-vivir tranquilos,  que te estrelles con un muro, que te pasé a ti aquello que románticamente viste en las películas, es decir; no te pasa hasta que te pasa

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Acerca de sebastiandiazrovano

"Creo fervientemente en la revolución, no como parricidio moderno, sino más bien como excedente de sentido".

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